Vie. Jul 19th, 2024

Es claro que el tema de Gestión De Destinos Turísticos es un tema nuevo en la República Dominicana, a pesar de que desde el 2004 se han estado promoviendo e incentivando las organizaciones turísticas de los territorios, que asuman estos roles en la gestión de los territorios turísticos. Así, de la mano de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Consejo Nacional de Competitividad (CNC), se les brindó acompañamiento técnico y se les orientó a los clústeres turísticos para que adquirieran destrezas y asumiesen parte de las responsabilidades como gestores. Sobre todo, se buscaba que fueran los articuladores de las fuerzas sectoriales en cada polo; que los clústeres tuvieran la capacidad de crear mesas de diálogo, público-privadas-comunitarias, para impulsar una VISIÓN común del desarrollo turístico. Sin que esto significase asumir ningún rol del estado, solo apoyar el turismo.

En aquel entonces se crearon las bases para formar gestores de destino, organizándose dos diplomados, uno promovido por la George Washington University, de la mano del Proyecto US Dominican Sustainable Tourism Alliance (DSTA); otro promovido por el Ministerio de Turismo de la República Dominicana (MITUR) con el apoyo de la Universidad de la Nebrija. Se formaron unos 30 gestores de destinos en esa etapa de este largo proceso que ya lleva dos décadas.

Con los clústeres se buscaba el desarrollo de estrategias sostenibles, mesas de diálogo, visión compartida, cadenas de valor, encadenamiento y competitividad turística. Veinte años después, se sigue casi en el mismo punto de partida. Son contados los clústeres que asumieron con firmeza los roles antes descritos, sin embargo, la falta de apoyo del sector público, siempre fue un anclaje para que este concepto despegara.

Nuestros destinos, entonces y ahora, carecen (con algunas honrosas excepciones) estrategias de desarrollo sostenibles, con planes de ordenamiento, con mesas de diálogo abiertas y participativas, con políticas que impulsen los encadenamientos productivos, entre otros.

Entonces, nos hacemos la pregunta ¿Cuál es el Punto de Partida para la Gestión de un Destino Turístico?, que hace falta para lograr que asuman formalmente su misión y sus funciones de articulación, mediadora, propulsora e implementadora en nuestros polos turísticos?. Pues, la respuesta es clara. Pero antes de darla, reflexionemos sobre algunos de los principales escollos que impidieron esto hace 20 años.

Por un lado los clústeres turísticos, que debían funcionar alejados de procesos políticos o con sesgos sectoriales, se desvirtuaron convirtiéndose muchos de ellos en apéndices de gremios específicos, como el hotelero; los cuáles no lograron entender que lo clústeres debían ser articuladores sectoriales y sociales para impulsar el desarrollo sostenible del turismo.

El financiamiento de estas estructuras, que debían contar con personal técnico, era complejo pues se basaban en aportes de sus miembros o en actividades que se realizaban para subsidiar los sueldos y salarios del personal que actuaba en favor del territorio. Algunas de las actividades que realizaban para captar fondos fueron las ferias ecoturísticas (Barahona y Puerto Plata por ejemplo), otros presentaban proyectos a organismos internacionales (Bayahibe), y otros simplemente eran observadores.

Por su parte, el sector público, se embarca periódicamente en la vorágine de la cosa pública, y entendía que crear estos espacios era perder cuotas de poder, nada más lejos de la realidad. El Ministerio, como ente regulador del turismo, jamas podria perder su capacidad rectora, pero con el esquema de OGD tendría aliados enfocados que, JUNTOS, apoyarían un desarrollo ordenado, sostenible, resiliente, y apuntando a la competitividad en respuesta a las expectativas del turista del siglo XXI.

Y, volvemos a la pregunta. ¿Qué se necesita para impulsar organizaciones de gestión de destino en los polos del país? La respuesta se reduce a una sola palabra: VOLUNTAD empresarial y política. Una voluntad que asuma la vital importancia de pensar mucho más allá de cifras de llegada, sino en impactos positivos y negativos del turismo y sus medidas correctivas; una VOLUNTAD que lleve indicadores por el futuro y no por la oportunidad política. Una Voluntad que apueste por la planificación y ordenamiento del territorio, por el cumplimiento de las leyes y regulaciones, sin considerar los favores políticos o intereses sectoriales incluyendo los llamados “padres de familia”, entre otros.

Hay, sin embargo, señales de cambio positivos. Ya contamos con un viceministerio de gestión de destinos dentro del MITUR que hay que fortalecer, pero existe y que está haciendo importantes aportes; contamos con un viceministerio técnico con interés por evaluar y medir los impactos del turismo, pero hay que llevarlo más allá de lo económico, pues es muy importante medir los impactos sociales y ambientales, para poder tomar medidas de mejora continua.

Las bases están, los astros son propicios, por ende nuevamente lo que hace falta es VOLUNTAD. Actualmente se realiza el tercer diplomado de Gestión De Destinos, esta vez de la mano MITUR y de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Se están formando gestores dentro del cuerpo de funcionarios del ministerio en los polos turísticos del país; incluso se están formando algunos directores de clústeres con el apoyo del “Proyecto Samana, Destinos del Futuro”, que ha provisto de becas para estos fines. Incluso la ONU Turismo, entidad con la cuál tenemos excelentes relaciones, y se ha ofrecido para apoyar las OGD dominicanas!.

Son importantes los cambios que hay que ir haciendo, pero hace falta que se hagan y pronto, la República Dominicana sigue su desarrollo turístico corriendo en una pista de alta velocidad; sin embargo somos un trozo de isla con recursos limitados. Continuar creciendo sin planificación, sin estrategia, sin gestión y sin medida, en los polos del país puede llevarnos a problemas irreversibles en el futuro. Tal vez aquí sea el espacio de referirse a la ley/normativa.

Entendemos que esto es posible, muchos países lo están logrando exitosamente, y en dominicana hemos demostrado que podemos asumir compromiso y grandes retos, pero insistimos, sólo hace falta VOLUNTAD. ¿Es mucho pedir?

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